Contaminación marina

La contaminación marina, cuya repercusión puede llegar a ser catastrófica

La contaminación marina es uno de los riesgos menos frecuentes estadísticamente, pero cuya repercusión puede llegar a ser catastrófica. Puede producirse por múltiples factores: vertidos, invasión de especies no autóctonas, lluvias torrenciales que arrastran residuos agrícolas. 

La contaminación marina implica un alto deterioro de la fauna y flora marina,  resultando en una transformación de las condiciones. Donde solo unos pocos seres vivos son capaces de resistir el nuevo hábitat.

Aproximadamente el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por agua, unos 1.386 millones de kilómetros cúbicos (km3) en total. Este volumen puede parecer grande, pero los productos químicos, como fertilizantes, que se vierten en los mares y océanos son altamente perjudiciales a largo plazo. 

Otros grandes problemas al que tiene que hacer frente el medio natural marino son las refinerías. Que, habitualmente, se encuentran cerca de zonas de costa, o con ríos o afluentes cerca. Los impactos ambientales de una destilería de petróleo son, principalmente, el resultado de las emisiones gaseosas, descargas de efluentes y desechos sólidos.

Las zonas especialmente sensibles a la contaminación son aquellas en la que el espacio marino es colindante a la costa. Habitado por muchas especies marinas, tanto protegidas como no; estas zonas, en muchas ocasiones, son muy turísticas, por las cuales transita mucha población a diario.

La importancia de implantar planes de emergencia La contaminación marina cuya repercusión puede llegar a ser catastrófica
Desastre ecológico a gran escala.

La importancia de implantar planes de emergencia

En la creación de los planes de emergencia específicos contra la contaminación marina, se pone especial atención a los lugares de tránsito de mercancías perjudiciales para el medio ambiente. En estas zonas es esencial que se vean protegidas, con un plan a corto plazo, frente a este tipo de emergencia.

El ejemplo más cercano en el tiempo, dentro de territorio español, es el acontecido en el Mar Menor. Su estado había entrado en fuerte decadencia desde la eutrofización sufrida en 2016. Con la aparición de toneladas de animales marinos muertos el 12 de octubre de 2019, el Mar Menor sufre una (casi completa) pérdida de vida de su ecosistema. 

Esta situación final, se explica parcialmente con que gran parte de la laguna se quedase bruscamente sin oxígeno disponible en el agua, eliminando en un solo día una inmensa cantidad de vidas existentes en su ecosistema. El resultado fue la paralización de la pesca en toda la laguna y el cierre al baño de las playas en varias zonas. 

Aunque esta catástrofe natural se catalogue como emergencia ecológica, no deja de ser una emergencia. Con el diseño y elaboración de un plan de emergencia específico para este tipo de sucesos, se acortarían sensiblemente los tiempos de respuesta a los servicios esenciales de emergencias.

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